Algunos videos que hay que ver
*Un niño y una camara grabandole q pasara?
*Un caso y un presentador que no puede parar de reirse
*Mini Bruce lee
sábado, 7 de marzo de 2009
Dune
Es un libro que trata sobre la historia de los Atreides en su nuevo hogar, de cómo éstos consiguieron el apoyo de los habitantes del desierto y de cómo, con la ayuda de éstos, consiguieron los Atreides subir al poder.
Al principio me pareció un poco pesado, pero cuando fui leyendo un poco más me empezó a gustar, es un libro que está muy bien. Es el primero de una saga de Frank Herbert, y ya hay disponibles otros cinco títulos:
-El Mesías de Dune
-Hijos de Dune
-Dios Emperador de Dune
-Herejes de Dune
-Casa Capitular Dune
Los recominedo a todo aquel/aquella al que le guste la ciencia ficción.
Al principio me pareció un poco pesado, pero cuando fui leyendo un poco más me empezó a gustar, es un libro que está muy bien. Es el primero de una saga de Frank Herbert, y ya hay disponibles otros cinco títulos:
-El Mesías de Dune
-Hijos de Dune
-Dios Emperador de Dune
-Herejes de Dune
-Casa Capitular Dune
Los recominedo a todo aquel/aquella al que le guste la ciencia ficción.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Una performance
Hace tiempo ya que la facilidad para establecer contactos que permite la red dio paso a una serie de encuentros sociales muy curiosos, las "quedadas". De todo tipo: para leer, para mirar un objeto, para compartir una afición, para bailar, para mostrar la admiración por los playmobiles, para compartir "frykismo", para cantar una serenata... o, simplemente, para conocer a gente.
Es muy probable que conozcáis alguna. Aquí ponemos un video que refleja una "un poco tramposa", porque está muy organizada, apoyada por un empresa de telefonía y utilizando bailarines profesionales.
Pero estéticamente es muy interesante.
Es muy probable que conozcáis alguna. Aquí ponemos un video que refleja una "un poco tramposa", porque está muy organizada, apoyada por un empresa de telefonía y utilizando bailarines profesionales.
Pero estéticamente es muy interesante.
martes, 3 de marzo de 2009
Cometas en el cielo

En Afganistán de 1975, dos amigos de distinta clase social, intentarán ganar un concurso de cometas que se celebra en Kabul. Ese mismo invierno determinará sus vidas y las hará cambiar radicalmente.
Nos adentramos en la sociedad islámica de clases, en la que ser pastún es serlo todo. Nuestro protagonista es Amir, un chico rico y diferente, que lo único que desea es agradar a su padre. Hasaan por el contrario, es el chico pobre y el criado de Amir. Sin embargo, entre ellos surge una complicada amistad.
Tras su forzoso exilio a Estados Unidos, años después, Amir recibe la llamada telefónica de un amigo afgano, y con ella recuerda aquel verano en el que dejó de ser un niño y se convirtió en lo que hoy es. En ese instante vuelve a rememorar a su amigo hazara Hassan, de todas las travesuras, y de cómo pese a que era su mejor amigo siempre renegaba de él.
Esta es una triste historia que nos descubre cómo la vida cambia cuando perdemos lo más importante. Escrito desde un lenguaje claro y cercano, comprendemos y vemos la vida a través de los ojos de Amir, que con sus decisiones van tejiendo su propia historia. Sin embargo, cuando crees que la historia no puede ser más interesante, da un giro y nos volvemos a adentrar en Kabul, esta vez una capital infestada de talibanes, en la que Amir descubre secretos acerca de su vida y la de Hassan, que harán que su amistad se tambalee para dejarnos al final con la boca abierta.
Este es un libro que sorprende y nos deja con un extraño sabor de boca. El autor combina la esperanza y la tristeza de un final que enternece, y de cómo nuestros estúpidos errores hacen que la amistad se resienta para años después recordar con pena a nuestro extraviado amigo.
Aparte del tema de la amistad, con este libro nos adentramos en una sociedad totalmente diferente que nos demuestra las diferencias entre las culturas. Podrás aprender detalles de esta sociedad tan estricta, de la que tanto hemos oído hablar y de la que tan poco conocemos. Asimismo también nos relata temas de la historia reciente en Afganistán, pasamos desde la invasión soviética de los años ochenta, hasta la expulsión de los talibanes tras los atentados del 2001.
Una novela que no te dejará indiferente y te hará pensar en regalar este libro a un amigo olvidado. Volverás a ser ese niño que volaba cometas.
jueves, 26 de febrero de 2009
Espíritu libre, pensamiento libre.
Sólo unos pocos sabremos que el mundo terminó por pudrirse el día en el que las personas estuvieron absolutamente concienciadas de lo que estaba bien y de lo que estaba mal. En ese momento se flagelaron, y dudaron de su felicidad, acabando con todo lo bueno que se había logrado, precisamente, en busca de ese conocimiento superior.
En esos tiempos, en los que el presente era perfecto, sólo quedaban los errores del pasado, que nunca se podrían borrar. La humanidad entera se perdía en debates multitudinarios -de carácter público- donde únicamente se discutían los “por qués”. Nadie entendía como el hombre podía haber llegado a cometer en otros tiempos errores y atrocidades tan grandes como las que la historia relataba. Pero así era, una verdad ineludible que condenaba a la gente al eterno malestar de la responsabilidad moral.
La gente se cruzaba por las calles y hablaba, aunque no se conocieran con anterioridad. No había prejuicios sobre nadie, pero a pesar de ello, se había llegado a un punto donde las charlas trataban únicamente de tiempos anteriores o del presente. El anclaje era tal que la diversidad de opiniones acerca de las decisiones futuras no existía, porque realmente, no existía el pensamiento futuro.
La humanidad parecía estar completamente concienciada de lo bien hechas que estaban las cosas, y a nadie se le borraba la sonrisa de la cara. En apariencia, todo el mundo era feliz, e incluso, como los cristianos hubieran deseado que con anterioridad sucediera, existía un importante y masivo sentimiento fraternal.Sólo existía un país, y la religión había sucumbido bajo el peso de la razón más pragmática. La nación gigante y organizada contentaba a los ciudadanos. Ya no se veían separados unos de otros por las estúpidas barreras que en otros momentos habían dictado la lengua o la geografía; los transportes eran eficaces, sin dejar de ser ecológicos, permitiendo viajar de un lugar a otro con rapidez y comodidad.
El idioma era único e igualatorio. La terminación de las palabras se había fusionado mediante un decreto urgente de un gobierno de turno, y las vocales finales habían sido unidas conformando una nueva de carácter neutro.
El último rastro de terrorismo existente en el mundo habían sido organizaciones asesinas que –con el presunto apoyo del gobierno- se habían encargado de purificar la raza eliminando eficazmente a los descendientes de explotadores, tiranos, dictadores, maltratadores, asesinos, narcotraficantes, etc. Al principio había sido un gran escándalo; a la población le había parecido una atrocidad, pero con el pequeño rastro de conciencia autónoma que les quedaba, lo habían aceptado porque en el fondo les había hecho sentirse mejor.Pero todo aquello era también parte del pasado.
La gente vivía en casas idénticas, de tipo estándar. Tenían dos hijos, y se había perfeccionado la ley hasta el punto de obligar a que uno de ellos fuera varón y el otro hembra. Para ellos no era privarles de libertad, era establecer lo que era correcto y lógico. Lo que era lo mejor.
Con esa ley y otra que había fusionado los apellidos dejando su selección en el modo aleatorio de una computadora central del estado, se habían erradicado los machismos, hembrismos, y otras sandeces del pasado.
Los oficios estaban ultra-especializados y distribuidos de tal forma que todas las personas ganaran dinero equilibradamente, trabajando un tiempo directamente proporcional a sus estudios; los individuos con mayor formación ganaban más, pero también trabajaban más horas, los que tenían menos formación, no ganaban tanto, pero disponían de más tiempo libre.
Aún así, la concienciación por la cultura y el saber era tal, que todo el mundo tenía estudios. La gente deseaba aprender más y más, y el sistema escolar estaba desarrollado al 100 %.La política no era problema para la ingente masa de población, como lo había sido en tiempos anteriores. Con el estado único se habían solucionado los problemas de inmigración, todo el mundo estaba adaptado, el terrorismo había llegado a su fin, y la conciencia sobre el bien y el mal estaba tan adquirida que los ideales no diferían unos de otros. Los políticos eran simples funcionarios que desempeñaban su trabajo como cualquier otra persona, y por tanto, ganaban el mismo dinero que los demás.
El mundo era así de perfecto, así de inmejorable, así de desarrollado, la tarde en la que un adolescente, atormentado por el determinismo y la falta de contingencia a la que había llegado su existencia, no lo pudo soportar más, y se cortó el cuello en medio de la calle con un cuchillo de cocina.Su sueño se cumplió.
Durante unos breves instantes, descendientes de liberales, de comunistas, de católicos, de musulmanes, de protestantes, de mujeres, de hombres, de familias ricas o pobres, de negros, de blancos, de indios o de asiáticos, todos por igual, tuvieron la amarga sensación, empañando su felicidad incontestable, de que todo el tiempo, la sangre, y el dolor empleados en perfeccionar sus ideales, no había merecido la pena.
En esos tiempos, en los que el presente era perfecto, sólo quedaban los errores del pasado, que nunca se podrían borrar. La humanidad entera se perdía en debates multitudinarios -de carácter público- donde únicamente se discutían los “por qués”. Nadie entendía como el hombre podía haber llegado a cometer en otros tiempos errores y atrocidades tan grandes como las que la historia relataba. Pero así era, una verdad ineludible que condenaba a la gente al eterno malestar de la responsabilidad moral.
La gente se cruzaba por las calles y hablaba, aunque no se conocieran con anterioridad. No había prejuicios sobre nadie, pero a pesar de ello, se había llegado a un punto donde las charlas trataban únicamente de tiempos anteriores o del presente. El anclaje era tal que la diversidad de opiniones acerca de las decisiones futuras no existía, porque realmente, no existía el pensamiento futuro.
La humanidad parecía estar completamente concienciada de lo bien hechas que estaban las cosas, y a nadie se le borraba la sonrisa de la cara. En apariencia, todo el mundo era feliz, e incluso, como los cristianos hubieran deseado que con anterioridad sucediera, existía un importante y masivo sentimiento fraternal.Sólo existía un país, y la religión había sucumbido bajo el peso de la razón más pragmática. La nación gigante y organizada contentaba a los ciudadanos. Ya no se veían separados unos de otros por las estúpidas barreras que en otros momentos habían dictado la lengua o la geografía; los transportes eran eficaces, sin dejar de ser ecológicos, permitiendo viajar de un lugar a otro con rapidez y comodidad.
El idioma era único e igualatorio. La terminación de las palabras se había fusionado mediante un decreto urgente de un gobierno de turno, y las vocales finales habían sido unidas conformando una nueva de carácter neutro.
El último rastro de terrorismo existente en el mundo habían sido organizaciones asesinas que –con el presunto apoyo del gobierno- se habían encargado de purificar la raza eliminando eficazmente a los descendientes de explotadores, tiranos, dictadores, maltratadores, asesinos, narcotraficantes, etc. Al principio había sido un gran escándalo; a la población le había parecido una atrocidad, pero con el pequeño rastro de conciencia autónoma que les quedaba, lo habían aceptado porque en el fondo les había hecho sentirse mejor.Pero todo aquello era también parte del pasado.
La gente vivía en casas idénticas, de tipo estándar. Tenían dos hijos, y se había perfeccionado la ley hasta el punto de obligar a que uno de ellos fuera varón y el otro hembra. Para ellos no era privarles de libertad, era establecer lo que era correcto y lógico. Lo que era lo mejor.
Con esa ley y otra que había fusionado los apellidos dejando su selección en el modo aleatorio de una computadora central del estado, se habían erradicado los machismos, hembrismos, y otras sandeces del pasado.
Los oficios estaban ultra-especializados y distribuidos de tal forma que todas las personas ganaran dinero equilibradamente, trabajando un tiempo directamente proporcional a sus estudios; los individuos con mayor formación ganaban más, pero también trabajaban más horas, los que tenían menos formación, no ganaban tanto, pero disponían de más tiempo libre.
Aún así, la concienciación por la cultura y el saber era tal, que todo el mundo tenía estudios. La gente deseaba aprender más y más, y el sistema escolar estaba desarrollado al 100 %.La política no era problema para la ingente masa de población, como lo había sido en tiempos anteriores. Con el estado único se habían solucionado los problemas de inmigración, todo el mundo estaba adaptado, el terrorismo había llegado a su fin, y la conciencia sobre el bien y el mal estaba tan adquirida que los ideales no diferían unos de otros. Los políticos eran simples funcionarios que desempeñaban su trabajo como cualquier otra persona, y por tanto, ganaban el mismo dinero que los demás.
El mundo era así de perfecto, así de inmejorable, así de desarrollado, la tarde en la que un adolescente, atormentado por el determinismo y la falta de contingencia a la que había llegado su existencia, no lo pudo soportar más, y se cortó el cuello en medio de la calle con un cuchillo de cocina.Su sueño se cumplió.
Durante unos breves instantes, descendientes de liberales, de comunistas, de católicos, de musulmanes, de protestantes, de mujeres, de hombres, de familias ricas o pobres, de negros, de blancos, de indios o de asiáticos, todos por igual, tuvieron la amarga sensación, empañando su felicidad incontestable, de que todo el tiempo, la sangre, y el dolor empleados en perfeccionar sus ideales, no había merecido la pena.
jueves, 12 de febrero de 2009
No a la guerra
Al pasear por el Instituto de Llanes, se pueden contemplar un buen número de trabajos artísticos realizados por alumnado de ese Centro. Este mes de febrero el tema general de las obras expuestas en el acceso principal es una reflexión entorno a la guerra, con una orientación claramente crítica y pacifista.
Consideramos un placer para todos disfrutar de estas obras, por lo que dejamos aquí una presentación que recoge parte del material expuesto.
Consideramos un placer para todos disfrutar de estas obras, por lo que dejamos aquí una presentación que recoge parte del material expuesto.
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